Es el segundo día consecutivo en el que escribo.

Poco a poco mis dedos vuelven a reconocer el camino hacia las letras correctas y mi mente ordena esos pensamientos locos y esos sentimientos desatados últimamente.

Estos pasados meses han sido una montaña rusa constante... ahora bien, ahora muy mal, ahora no tan mal, ahora fenomenal...

Pero como dicen, después de la tormenta siempre llega la calma y poco a poco esté lago espiritual de mi alma empieza a amansarse para oir de nuevo el canto de los pajaros, los susurros del viendo y el calor que irradia este solo que hoy nos ilumina.

Y retomo este pequeño remanso de silencio sonoro para aliviar este nudo decreciente de mi corazón.

Hoy me levanté con ganas de arreglar mis plantas, de esta tarde no pasa.

Mil besos azules.