Rescaté hace poco este escrito, tiene años ya, años de experiencia, soledad y reflexión.

Os lo deja aquí alguién que algun día fue y sigue siendo una mente humeante constantemente;

 

Recé para que aquello quedara todo en un sueño a pesar de que el desenlace tornase todo en pesadilla. Aquella melodia de Nathaniel acabó convirtiéndose en una horrenda saga de recuerdos punzantes, los violines aprietan en mi sién y ya no hay nada que alivie...¿o si? ¿o esque no quiero encontrar el remedio? ¿O esque lo he encontrado y prefiero fluir, como diría el gran Oskar, en mis tardes odiándome por no arriesgar y mantenerme siempre inmersa en mis cosas? A estas alturas debe estar sonando el piano, pero no oigo, noto que hace palpitar mis manos, hace que mi cabeza se incline ligeramente y vuele... vuelo lejos, tan lejos que el paraje me resulta desconocido... desconocido pero reconfortante.

Árido extremamente, no hay vegetación, no hay animales correteando, el cielo es púrpura y el calor asfixiante... pero me gusta, me gusta la textura de la arena ardiente en mi espalda, en mi nuca, en mis gemelos desnudos... me siento bien. Estoy sola... nada me asusta... me atrevo incluso a quitarme el antifaz...y sonrio... pero algo me desconcierta... Ese olor... ¿Que es ese olor? ¿A caso es tu piel que debido a tus pasiones se mezcló en mi via de escape...? No puede ser... Y cierro los ojos... y estas ahí, resplandeciendo y cegándome el camino... ¿Donde estoy?

Ya ni distingo el horizonte porque ya no se si existe. Pero, ¿Que más da? La vida sin horizonte y sin tu piel no es tan dura.

 

Un beso.