Hace tiempo leí esto y lo guardé para compartirlo algún día con alguien, y ese día a llegado.
Realmente son cuatro secretos, pero os lo iré escribiendo de uno a uno.

El primero:

Desmantela tu armadura

Con frecuencia tememos ser felices y saboteamos nuestras ilusiones porque pensamos que no merecemos la felicidad y nos da miedo tratar de alcanzarla.

La forma más sencilla y frecuente de protegernos y mantenernos a salvo es construir una armadura de acero en la que encerramos nuestros sueños y deseos para que nadie pueda alcanzarlos ni destruirlos. Y, por supuesto, el resultado es que jamás damos un solo paso para hacerlos realidad.

Acepta que al reprimir tus sueños no los proteges, sino que impides que se realicen. Haz esfuerzos verdaderos para convertirlos en realidad. Esta decisión te puede llevar a correr algunas desilusiones y desengaños; pero también te llevará a éxitos que de otra manera no lograrías jamás.

Desmantelar la armadura de uno mismo puede resultar muy duro, pero poquito a poco, con dulzura, paciencia y fe es totalmente posible. Personalmente mi armadura fue de hielo. No había nada que derritíera esa coraza, un coraza que me impedia amar libremente, y por lo tanto, ser amada. Fue duro, muy duro, conseguir irradiar el suficiente calor para deshacerla, pero lo conseguí; por mi misma y también gracias a los mios, amigos, familia, pareja... Hoy por hoy disfruto de mi vida y de mis éxitos como quien saborea el más dulce fruto.

Así que, queridos cocteleros, fuera armaduras y corazas, que la vida esta para vivirla, arriesgarse, caer, levantar, reir y llorar... porque si no, la vida, no es vida.

A volar libreeeeeeeeeeees!!!

Un saludete y sed felices :)