Son esas pequeñas personitas que son capaces de arrancar un atisbo de instinto maternal/paternal, a prácticamente cualquiera que lo sostenga una ratito. Te empanas mirándoles, se te humedecen los ojos al ver una especie de sonrisa en su cara, te hace gracia que su boquita se llene de babas por doquier e incluso te hacen gracia sus pestilencias y sus pesados peñales cargados hasta los topes...

Pero... y la ternura que despiertan? Son tan ricos...

Hace unos días recibí este mail, las imágenes son una verdadera golosina:

Si ya de por si son una ricura, decidme que os parecen estos de mazapan?

Martes, 11 de Septiembre, hoy posiblemente todos actualicemos con un mismo recuerdo unido...

Más tarde vuelvo.

Un abrazo.