Y arrancamos con el tercero. Y esta vez hablamos de algo tan simple como:

Derecho a un nombre y una nacionalidad.

Y este no tan solo lo aplicamos a los renacuajos ya que hoy en día cualquier persona, con un par de testigos, puedo cambiar su nombre a su libre antojo. Yo me lo he planteado alguna vez, pero no sabría por que nombre decidirme. Pero bueno, eso es lo de menos, lo importante es que poco a poco las personas vamos adquiriendo pequeños derechos, que a simple vista parecen eso, pequeños, pero que realmente son grandes pasos hacia una sociedad más avanzada, comprensiva e integrada a otras que han alcanzado un nivel envidiable.

¿La nacionalidad? Yo siempre digo que soy ciudadana del mundo.

Un besote a todos.