Y es que Mafalda me ha dado siempre grandes ratos de reflexión a lo largo de mi vida, por su punto inocente de lanzar verdades a bocajarro.Pero también tiene sus pequeños momentos de más relajados pero igual de luchadores que el resto, por eso, con este post empiezan los derechos de los niños por los que luchaba esta pequeña contestona.
Derecho a la igualdad, sin distinción de raza, credo o nacionalidad.
Este primer derecho no es solo exclusivo de los más pequeños, pero todos sabemos que los infantes rebosan de esa sinceridad cruel que tanto les caracteriza. Por ello, en mi opinión, desde pequeños hay que inculcarlesel respeto a los semejantes dejando de lado el color, el nombre de su dios, su acento, sus costumbres y enseñarles a disfrutar de la diversidad cultural que el mundo de hoy en día nos brinda.
Un abrazo, a todos.

Desde aquí, apoyo tu campaña!!!
Viva el conejílope!!!
Fuerza y honor.