Esta foto es desde la habitación de Mery, mi niña madrileña más preciada. Vive justito al lado de Conde Casal y este verano me acogió como a una más de la familia. Me llevó de compras, me llevó a la piscina, a un local a escuchar Jazz en directo, a exposiciones en el Circulo de Bellas Artes, al Starbucks, me dió la oportunidad de ver Big Fish en todo lo ancho de la pared de su salón, me hizo de comer, de cenar, de desayunar... le debo una gorda y lo sabe. Desde aquí, Mery, gracias por todo y gracias por tu ventana.

Un abrazete y buenas noches.