Y vuelvo con otra crónica sobre mis bares recorridos. Esta vez se trata de la cafeteria Boheme, también situada en el corazón de mi ciudad. Es la planta baja de un edificio de dos pisos, que antiguamente era una casa, incluso los propietarios del local han optado por dejar una de las paredes intacta para dar la sensación de dos saloncitos. Hay mesas de todos los tamaños, sillas, sillones y balancines. La iluminación es escasita, pero del techo cuelgan cientos de bolitas luminosas que a mí me recuerdan a pequeñas luciérnagas. La música siempre es relajante y flojita, puedes tener una conversación a media voz sin problemas. Me gusta ir allí, sentarme en un balancin con un libro y beberme mi coca-cola a sorbitos, disfrutar del ambiente e incluso puedes jugar a juegos como el monopoly o el trivial que los tienen en un pequeño estante para que te sirvas tú mismo, igual que los libros, en uno de los saloncitos individuales hay una estantería de madera repletita de libros, por si algún día, un día de éstos que caminas sin rumbo sin nada en las manos, decides sentarte allí a descansar y distraes tu mente con alguno de los libros.
La verdad es que no tienen ningún tipo de especialidad, ni sirven cocteles exóticos o cosas extrañas, pero para mí es uno de los mejores sitios para ir si simplemente quieres hechar una cervezita de tranquis con los amigos o si te apetece contarle una confidencia a alguien o, simplemente, sentarte a disfrutar de la calma y la tranquilidad que reina en el ambiente. Nada más entrar, a la izquierda, hay un piano antiguo con dos velas a medio consumir encima... No se, tiene un toque romántico, un aire nostálgico... No es un sitio del otro mundo pero es un sitio realmente especial, con un encanto único, con una paz sin igual... Es como si al entrar allí te convirtieras en parte del local, como si te convirtieras en un balancín, en un cuadro o en un espejo más, te relajas, el tono de voz siempre desciende, te sientas y la cabeza parece ser independiente, disfruta del respaldo el sillón y del silencio, lo único que te hace volver un poco a la realidad es el ruido al descorchar algún botellín o el de la cafetera o el ruido de la botella al tocar el cristal de tu mesa, siempre junto a un platito de cacahuetes. Estoy segura de que os gustaría a más de uno, al menos a mí me encanta sentarme allí a ver las horas pasar siempre condimentando con algo de buena compañía. Y lo dicho, pichones mios, si algún día quereis que hagamos ruta turística por estos lugares, dadme fecha y hora que estaré encantada de llevaros a todos mis rincones.
Un abrazo.

Desde luego me apunto al tour!!
Empezaremos en el Boheme. Lo tengo claro!!
Un beso
... No os preocupeis, habrá tiempo para estos dos bares con Stylo :)
Total, acabamos en la boheme, en una de sus pequeñas habitacioncitas, con unas cervecitas yalgunos cubatas...
hola!que bueno,conocere nuevos sitios interesantes...¿donde esta el boheme??un saludo
Hola! He ido muchas veces a la Boheme, aunque no soy de Cerdanyola, es un un lugar que me enseñó una amiga, y cuando tengo ganas de contar algo importante acabo llevando a mis amigos allí. Por cierto, siempre he pensado que si saliera un poco de música suave de ese piano antiguo, no estaría mal para ambientar aún más esa boheme tan especial. Soy pianista y me encantaría tocar de vez en cuando en ese local. Si quereís dar voces....Un saludo!!