Querer gritar, y quedarte muda al abrir la boca... Miles de argumentos rondan por tu cabeza, pero tus cuerdas vocales se niegan a vibrar, se apelmazan, y no pasa ni el aire.

Querer correr, y que se duerman tus piernas... Avistar kilómetros por los que huir, y tu cuerpo es reacio a moverse. Quedarte quieta en un lugar, cerrar los ojos con la intención estúpida de fugarte, y permanecer en el mismo sitio.

Querer una respuesta, y sólo encontrar más preguntas... Un motivo es lo único que necesitas, un sentido para tu vida, para tu entorno, pero ambos no te ofrecen más que misterios e incógnitas nuevas.

Querer llorar, y tener los ojos secos... Una laguna de llanto ácido en tu interior, llanto que te quema, pero que no puedes soltar... Una agustia se apodera de ti, y sólo se te ocurre una cosa, escapar.

Querer amar, y tener el corazón congelado... Un frío helado recubre tu órgano vital, sientes que necesitas un punto de luz incandescente que te quite los encemas, una llama que jamás se encederá.

Querer reír, y sólo poner caras largas... Sentirte feliz en un aspecto de tu vida, y no conformarte. Necesitar más. No estár agusto con lo que tienes, sino añorar lo que no posees. O lo que has poseído.

Querer escribir, y sentirte vacía de palabras... Llena de imágenes, pero sin encontrar un sólo vocablo en tu cerebro que exprese "algo" que te salga de dentro, que te llene. Y sigo sin encontrarlo...

Pero un día apareció alguien, alguién que fue capaz de hacerme sentir, alguién capaz de enseñarme a llorar , alguién capaz de hacerme sonreir.

Alguién que inspiró mis dedos y me puso a escribir, alguién que me enseñó a perderle el miedo a correr.

Alguien que descongeló mi corazón, alguién que derrumbó mi muralla.

Alguién que me enseñó a amar y a ser amada.

Sinceramente, GRACIAS