Según el informe, elaborado por la Oficina Meteorológica Británica, buena parte del bosque tropical podría perderse si el termómetro se eleva unos pocos grados centígrados y se mantiene de ese modo durante un siglo.
Los resultados de esta proyección, basada en un modelo climático simple, muestran que incluso los cálculos más conservadores sobre el calentamiento global podrían tener un dramático impacto en la Amazonía, que nos da el 20% del oxígeno de la Tierra.
Los países de la Unión Europea se han comprometido a limitar el incremento de la temperatura del planeta a dos grados. Pero según la investigación difundida en Copenague, tan sólo este aumento podría hacer desaparecer hasta el 40% del bosque tropical, pero si el incremento es de tres grados podría arrasar tres cuartos de la selva amazónica.
Y aunque falten décadas para ello los gobiernos deben actuar de forma urgente y decisiva para recortar la emisiones de dióxido de carbono y darle así una oportunidad a la Amazonía, a nuestro pulmón. Y si no reducimos las emisiones del CO2 mal lo llevamos.
Según los datos presentados en Copenague, la Amazonía registrará menos lluvias a medida que la temperatura global aumente. Con menores precipitaciones, el suelo se secará y los árboles no crecerán. En otras palabras, menos vegetación evaporará menos agua, lo que destruirá la selva de forma más acelerada. Esto, a su vez, intensificará el calentamiento global.
Y la pérdida de ese 75% si sube la temperatura esos tres grados ponemos en peligro fauna y flora de una de las maravillas del mundo; porque para mi es una maravilla del mundo, un entorno mágico, con vida propia, un pequeño mundo que merece más que respeto... y no se lo estamos dando.
Poco a poco estamos matando nuestra calidad de vida, porque estos pulmones son más que el oxigeno que nos proporciona, son hogares, estudios, descubrimientos e ilusiones... No debemos matarlo, por nuestros hijos, por los hijos de nuestros hijos, hay que empezar a movilizarse.
Empecemos a querernos, y hagamos algo más por nuestra madre tierra.
Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera.
Pablo Neruda
